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Ficha técnica

Fotógrafos paticipantes145
Fotos recibidas359
Países19

SE ACABARON LOS TIEMPOS MANSOS

Como Director y fundador de este concurso he visto pasar a lo largo de 25 años un caudal de imágenes que muestran grandes transformaciones en el mundo del trabajo, especialmente en lo que a las mujeres se refiere.
Si al principio llegaban imágenes que mostraban sólo a las mujeres desempeñando oficios tradicionales, hoy llegan fotografías que las muestran vinculadas a oficios tecnológicos y profesionales. No podía ser para menos, si tenemos en cuenta que la participación femenina llega a equiparar, e incluso a superar en cantidad a la masculina en los claustros universitarios. Lo lamentable es que tal avance no se refleja en el equilibrio salarial, pues en Latinoamérica a las mujeres les siguen pagando menos que a los hombres por realizar el mismo trabajo.
Esa irrupción de las mujeres en el medio laboral, la podemos apreciar también en su participación en la actividad fotográfica. Mientras que hace 25 años era muy poca la participación de las mujeres en nuestro concurso, para 2019 las estadísticas registran 678 fotógrafas que equivalen al 46,9 del total de los concursantes, lo cual es un crecimiento impresionante.
Otro cambio importante es que por fin el mosaico étnico y geográfico de Latinoamérica se está completando. Dejamos de ver un continente centrado en las ciudades, antiguo paradigma de vida y civilización, para abrirnos a las diferentes etnias y regiones, que emergen reclamando su lugar en el territorio, en el mundo laboral, social y político. Y dentro de las demandas de esos grupos emergentes vienen las mujeres, cargadas de motivos, defendiendo sus demandas de equidad.
Por eso hemos elegido para la portada de este libro la foto de Valentina Mamani trasteándose el volcán, una imagen que nos parece representativa del nuevo papel de las mujeres en Latinoamérica: ellas tienen tanta fuerza, que son capaces de cargar con el continente.

Jairo Ruiz Sanabria
Director Concurso Latinoamericano de Fotografía Documental
Los Trabajos y los Días
Curador de la Retrospectiva de Mujeres Trabajadoras Latinoamericanas

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LAS MUJERES, LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS

Enfocar la mirada en el trabajo de las mujeres, es poner el ojo sobre una realidad de múltiples caras, invisibles y estereotipadas ya mandados a recoger, sobre el llamado “sexo débil”, “mantenidas” o que “no trabajan”.
Focalizadas en sus pieles, sus gestos, sus cuerpos, en espacios de producción económica y reproducción social de la especie, estas fotografías nos develan la magnitud de las injusticias de género y la persistencia de prácticas culturales sexistas que todavía se niegan a aceptar que las mujeres producen, cuidan, crean, re-crean y aportan tanto al desarrollo de la sociedad como sus congéneres varones. Según el Dane, el trabajo de cuidado y el trabajo doméstico no remunerados, realizados en un 97% por mujeres, aportan el 20% al PIB, de lejos un porcentaje mayor que cualquier otro sector económico.
Por ello quisimos clasificar esta muestra fotográfica en algunas categorías orientadoras de lo que hoy en día se conoce como Economía del Cuidado – trabajo de cuidado y trabajo doméstico no remunerados-, asignados históricamente a las mujeres, pero que pueden realizar terceros, desnaturalizándolos como propios de las mujeres.
A la par, la muestra también evidencia los cambios que han venido protagonizando las mujeres, al realizar oficios tradicionalmente hechos por hombres y hace visible la doble jornada laboral. Es más, es evidente en las fotografías sobre mujeres rurales y trabajadoras informales, la simultaneidad del trabajo productivo y el reproductivo.
La división sexual del trabajo eje estructurante de las desigualdades de género vividas por las mujeres en el ámbito privado y en el público está presente en esta muestra fotográfica. Al categorizarla se hace visible lo invisible y se explicita como la vinculación de las mujeres al mercado laboral las llevó a asumir también el rol de proveedoras económicas de las familias.
Corresponde ahora a los hombres vincularse al ámbito privado y asumir también las responsabilidades del trabajo doméstico y el trabajo de cuidado, más allá de la voluntariedad ocasional. La reproducción social de la especie es, al fin y al cabo, responsabilidad de ambos.
La revolución social protagonizada por las mujeres al romper las puertas del espacio privado para ocupar el espacio público también de su interés, requiere de esta cara de la moneda.
Cuando ello ocurra, las injusticias de género en el mundo del trabajo y en otros ámbitos de la vida humana, serán historia patria.
Esperamos que más allá de una publicación, este texto fotográfico sea un aporte a la mejor comprensión de las demandas de redistribución económica, reconocimiento cultural y representación política por parte de las mujeres.

Rocío Pineda-García
Presidenta Consejo Directivo ENS