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Carlos Arzate Zarazagoza-Lizbeth-Baron-Cartoneria mexicana -MEXICO 1

Carlos Arzate Zarazagoza-Lizbeth-Baron-Cartoneria mexicana -MEXICO 2

Carlos Arzate Zarazagoza-Lizbeth-Baron-Cartoneria mexicana -MEXICO 3

Cartonería mexicana (serie x 3)

Seleccionado Mujeres Trabajadoras

Carlos Arzate Zarazagoza

MÉXICO


Lizbeth López Barón forma parte de una de las dos principales familias dedicadas a la cartonería en CDMX. Los Barón llevan medio siglo creando figuras de cartón, principalmente Judas, en Semana Santa, y calaveras en la temporada de muertos, ambas fechas de suma importancia para la cultura mexicana.
Oriundos de Iztapalapa, en CDMX, la familia Barón ya va por la 4ª generación de artesanos cartoneros. Lizbeth lleva 30 años en el oficio, empezó a los 8 años forrando los huesitos de las calaveras articuladas. Su abuela comenzó con el arte de la cartonería hace 50 años, la mamá de Lizbeth lo aprende y lo hereda a sus hijos. Ella trabaja como empleada de limpieza en oficinas y después de llegar a su casa, come rápido y sube a su taller improvisado en la azotea, donde está hasta pasada la medianoche.

La creación de las calaveras empieza en mayo, con el forro de los moldes con sebo de res, papel y engrudo, luego se arman y se pintan de blanco. Al final vendrá el delineado negro y el amarre con hilaza de toda la figura.

Una pieza articulada lleva un promedio de dos meses de trabajo. Las calaveras fijas y sin molde llevan más tiempo por todo el detalle que implica; desde el delineado, hasta los colores y los materiales con los que se adornan.

No es un trabajo fácil, ya que dependen también del clima, pues se requiere de mucho sol y aire para poder secarse, de lo contrario la humedad tiende a reblandecer las piezas. Tampoco es un trabajo muy redituable, ya que la pieza más sencilla cuesta alrededor de 6 dólares y requiere semanas de trabajo. Sin olvidar que la mercancía china ha malbaratado su trabajo. Pese a ello Lizbeth quiere continuar con la tradición de la familia y que sus hijos también puedan sentirse orgullosos. Lisbeth es una de las tantas artesanas que con su trabajo alegran las ofrendas de día de muertos en la Ciudad de México, pero que nadie o casi nadie conoce su historia.


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